×
María del Carmen Maqueo Garza
María del Carmen Maqueo Garza
ver +
Coahuilense, médico pediatra, apasionada de la palabra escrita. Desde 1975 ha sido columnista en diversos periódicos regionales. Bloguera a partir del 2010. Participa activamente en el Taller literario “Palabras al viento”. Tiene varios libros publicados. Inquieta por la problemática social, en particular la relativa a nuestros niños y jóvenes. Sus colaboraciones invitan a asumir que la resolución de esos problemas es tarea común para todos. Su blog: https://contraluzcoah.blogspot.com/

" Comentar Imprimir
27 Septiembre 2020 04:00:00
Palabras son puertas
Escuchar Nota
Con motivo del 75 aniversario de su fundación, a celebrarse el próximo 24 de octubre, esta semana se llevó a cabo la asamblea general de la ONU, por primera vez en modalidad virtual, con la participación de representantes de las 193 naciones que la integran. A lo largo de los siguientes días se irán revisando en modalidad mixta, los temas prioritarios en esta ocasión: medio ambiente, progreso e igualdad de género, y por supuesto lo relacionado con la pandemia y la tan esperada vacuna.

Entre los mensajes transmitidos me permito destacar dos: en primer lugar, las palabras claras y de gran altura moral de la canciller alemana Ángela Merkel. Inicia hablando de los orígenes de la ONU al término de la Segunda Guerra Mundial, y puntualiza cuál ha sido la razón de existir de esta organización: es una plataforma de cooperación para los asuntos prioritarios del mundo, como la salud, el combate a la pobreza y la búsqueda de la paz.

Otra participación muy alentadora fue la del grupo coreano BTS (Bangtan Boys), convocado por Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. Cada uno de los jóvenes dio testimonio de lo que ha representado en lo individual este confinamiento. Jong Kook, uno de sus integrantes, al referirse a la creación musical, expresa: “Nuestras canciones se convirtieron en las historias”. Todos van hablando de sus sueños y logros antes del inicio de la pandemia, y convergen en una misma metáfora para señalar su estado emocional durante estos meses. Se refieren a una ventana a través de la cual observan un cielo oscuro, en el que brillan las estrellas, y si cuando asoman no hay estrellas, entonces ven la luna, y si tampoco hay luna, ven su cara reflejada en el cristal. Hacen un cierre alentador que llama a no olvidar que, durante la noche, la mayor oscuridad es la que antecede al amanecer, porque “La vida continúa”.

Dentro de los términos utilizados por los representantes de las diversas naciones, se repitió lo relativo al multilateralismo, como una fuerza conjunta que permite el desarrollo global, a través de los recursos que cada país puede aportar a la causa común, y la causa común es la paz. También se escuchó hablar de la polarización como una fuerza que frena el desarrollo de la humanidad. Trajo a mi mente cuán poco reflexionamos en el peso específico del lenguaje dentro de las relaciones, tanto entre individuos como entre comunidades o países.

El lenguaje construye o destruye, según sea utilizado. Más de un pensador ha dicho que el hombre está hecho de palabras. Y aun cuando los actos marcan la trayectoria de un ser humano en su paso por la Tierra, las palabras representan la moneda de cambio con la que este interactúa en tiempo y geografía, para expresar y percibir pensamientos, sentimientos y emociones. Las palabras nos van construyendo conforme las utilicemos, hasta comenzar a formar nuestro propio espacio personal. Las palabras crean identidades, convicciones éticas, comunidades. Dan un sentido más allá de la propia persona, hacia dónde encaminar nuestros afanes. Tanto en la comunicación oral como en la escrita, las palabras generan imágenes o provocan estados de ánimo, que finalmente constituyen el escenario de fondo en el cual nos desenvolvemos. Una palabra cálida es capaz de transformar y sanar; una palabra hiriente llega a provocar daños morales irreparables o cicatrices permanentes; así de poderoso es el lenguaje.

A la asamblea de la ONU acuden representantes de cada país a intercambiar información, a solicitar u ofrecer apoyo; a negociar acuerdos. Todo ello se gestiona a través de la palabra, hasta obtener como producto final los actos correspondientes a lo acordado. Depende del acierto con que se utilice la palabra, los resultados que devendrán. El dicho va pintando de cuerpo entero al hablante; otro tanto se alcanza a percibir entre líneas, de modo que en conjunto nos da una idea integral, tanto del representante como del país representado.

A nosotros, ciudadanos “de a pie” nos corresponde crear y crearnos. Transformar nuestros sueños en propósitos concretos, en metas, mediante una narrativa que nos aliente a cumplirlas paso a paso. En el entorno personal, se trata de generar un ambiente estimulante entre quienes nos rodean, para de este modo avanzar juntos de mejor manera.

La vida continúa: Habrá que decirlo, una y otra vez, hasta convencernos de ello. Nuestro potencial es grande y la tarea por cumplir también. En esos ratos de desaliento, hagamos como los jóvenes cantantes: asomemos a la ventana para ver el cielo, o las estrellas, o la luna. Y si nada observáramos afuera, busquemos nuestro propio rostro reflejado en el cristal, convencidos de que detrás de la oscuridad llegará el amanecer tan esperado.
Imprimir
COMENTARIOS